Farallones de Cali

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viernes, 9 de marzo de 2012

A proposito del día de la Mujer, Simone de Beauvoir


Hace unos días me sorprendí, cosa que no debió suceder, cuando una persona (hombre) dijo refiriéndose a una candidata para un cargo en el que debía manejar personal: “me dieron recomendaciones excelentes de la señora, que es superbuena en su trabajo, mejor dicho que es como un hombre”

Digo que no debí sorprenderme porque a pesar de toda la lucha de género que se viene realizando desde el siglo pasado, y desde mucho antes, todavía hoy en muchos campos, por no decir en todos, continúa la desigualdad de géneros y la estigmatización del género femenino.

Encontré también una frase en el libro La Luna y Seis Peniques de William Somerset Maugham: “Nadie fue más amable conmigo en aquella época que Rose Waterford. En ella se combinaban una inteligencia masculina con una femenina perversidad,..”
Muy claro aquí el concepto machista en donde la inteligencia le es dada al hombre y la perversidad a la mujer, el blanco y el negro, lo bueno y lo malo, arriba y abajo, positivo y negativo.

De nuevo hemos celebrado el Día de la Mujer, el cual si nos volvemos radicales podría tomarse también como una forma de discriminación, pero en fin, debemos es aprovecharlo para contribuir a difundir, o al menos a interiorizar cada una de nosotras el valor de la igualdad, el valor de las oportunidades equitativas entre los géneros, la responsabilidad que tenemos con nosotras y con las generaciones venideras de contribuir a este objetivo.

La historia ha dado muchas mujeres valientes, que se adelantaron a su época y contribuyeron y fomentaron la igualdad de oportunidades sin discriminación de género, hoy quiero referirme a Simone de Beauvoir, cuya obra El Segundo Sexo, ha servido de herramienta a la lucha feminista desde que fue publicado en 1949, sin embargo hoy no hablaré de esta obra, posiblemente lo haga más adelante, hoy simplemente quiero recordar a esta filósofa y escritora, nacida en 1909, en una Francia mojigata y conservadora, que supo darse un lugar en la intelectualidad de la época que era en ese entonces un campo reservado para los hombres.
Sobre Simone de Beauvoir han escrito mucho, desde sus fervientes admiradores, hasta sus acérrimos detractores, pero solo voy a dejar comentarios sobre algunas de las obras que he leído de ella, todos a título personal, sin pretender ser un análisis profesional, son solo mis opiniones como lectora.

Memorias de una joven formal (1958)

Es un libro autobiográfico, donde De Beauvoir describió su infancia, adolescencia y primera juventud, hasta el momento en que conoce a quien sería el compañero de su vida, el también filosofo jean Paul Sartre.
En mi concepto esta autobiografía es un intento de beauvoir de "exorcizar" su pasado, sobre todo sus inicios, aquellos momentos donde su vida poco o nada tuvo que ver con los principios que la caracterizaron cuando era ya una escritora famosa.
Es un viaje detallado a los momentos de su infancia, rodeada de un ambiente burgués parisino de principios del siglo XX, donde todavía el apellido, el linaje y las conveniencias económicas daban las pautas de comportamiento de una sociedad que se decía católica practicante pero cuyas acciones poco tenían que ver con la doctrina.
Donde una familia burguesa como la de Simone, venida a menos económicamente, se encontraba en una posición contradictoria, en una especie limbo social, pues no era aceptada en sus círculos sociales pero tampoco se resignaba a vivir entre la clase popular.
Así inicia Simone su vida, con una educación formal adecuada para las niñas de su edad, basada en valores religiosos estrictos y enfocada a hacer de ellas una futuras buenas esposas y madres, pero donde una mujer sin dote se veía "condenada a la deshonra" de buscarse un futuro trabajando, fatalidad para la mayoría, pero que para Simone fue la situación que le permitió forjarse un futuro diferente al de sus congéneres.
La mujer de esa época estudiaba hasta el nivel donde la educación era necesaria para poder ejercer como administradora de su hogar y dar las primeras enseñanzas a sus hijos, la música, el bordado, la pintura, eran actividades más propias para ellas.
Pero Simone siempre sintió que era diferente, ella misma expresa que se sentía con pensamientos y habilidades si no superiores, si por lo menos diferentes al común.
En sus años más tiernos se caracterizo por sus caprichos y rebeldía, sin embargo a medida que fue creciendo se fue sintiendo mejor en el papel de niña buena cuyo comportamiento satisfacía a todos, así se sentía aceptada y querida, era una alumna modelo, estudiosa, aventajada y así mismo una hija obediente y fervorosa.
Con una estricta educación católica se aferro a la religión en estos primeros años, hasta llego a sentir que tenía un destino místico y en algún momento de estos años pensó en vestir los hábitos religiosos, sin embargo a los 14 años se encontró de frente con la pérdida total de su fe y desde ese momento se identifico así misma como atea.
Ya en esta época de adolescencia se empezó a vislumbrar el abandono de su tendencia a agradar, de adornar su exterior, de ser lo que los demás esperaban que fuera y fue mirando más claramente a su interior y encontrando conflictos, angustias, pero realmente se estaba encontrando a sí misma, lo que realmente sentía y pensaba.
En el colegio era una alumna aplicada, pero empezó a demostrar esos rasgos de personalidad que chocaban con las ideas costumbristas de la época y lo que se esperaba de una joven de su clase.
Es en este mismo sitio donde conoce la amistad, Zaza se convierte en su mejor amiga, en quien deposita un sincero amor que dura hasta la temprana muerte de Zaza a los 21 años, pero que jamás olvidará.
Termina muy bien su colegio, y entra a la universidad a estudiar filosofía, literatura y latín, se vuelve una trabajadora incansable, a costa de muchas horas de sueño, de su presentación personal, y hasta de su completa salud, se dedica de lleno al estudio.
Esto no es bien visto, ni siquiera por sus padres, ya que era un comportamiento poco propio de una mujer, así mismo y de la mano de su primo Jackes de quien se enamora, conoce la vida nocturna y bohemia de París, esta le da el descanso y un asomo de libertad que no había conocido, pero tampoco la llena.
Con Jackes tiene una especie de amor platónico más que real, llega a pensar en que le va a pedir matrimonio, pero finalmente él se casa con una joven de buena posición económica, años después al escribir el libro, admite que fue mas idealismo que realidad lo que la hizo pensar en Jackes con amor, pero que realmente esa relación no hubiera tenido ninguna futuro, de hecho Jackes acabo finalmente sin familia, sin empleo y hallo tempranamente la muerte.
Desde sus quince años soñó con encontrar ese alguien que realmente la complementara, alguien con un ingenio o inteligencia superior a la suya, porque de hecho sabía que tenía un don superior, unos pensamientos ideas y sentires diferentes al común, y esta persona le llego a los 21 años, jean Paul Sartre, un estudiante como ella de la Sorbona.
Se conocieron por un amigo mutuo con quien inicialmente Simone compartió mucho tiempo de estudio y también de diversión, sin embargo y aunque pareciera le atraía bastante, no llegaba realmente al ideal que ella tenía o esperaba, además, era casado, fue el quien le puso "castor", porque su apellido sonaba al vocablo ingles equivalente a castor y además su nivel y dedicación total al trabajo recordaba los de un castor, y este mismo sobrenombre seria el que por siempre utilizaría cariñosamente Sartre para con ella.
Iniciaron una relación de mutua admiración intelectual, estudiaron y se presentaron juntos a su examen para licenciarse, quedando Sartre en primer lugar y Simone en segundo.
Hasta esta época llega la historia de este libro, detallado pero entretenido.

Considero que en general en el libro Simone enfrenta una revisión de su pasado desde el punto de vista de una mujer ya madura, que desmenuza esos primeros años, recordando la felicidad de la primera infancia, pero sobre todo los conflictos, la incertidumbre, las contradicciones, rebeldías y búsquedas que se presentan en la adolescencia, no sé si en todos los seres humanos, pero puedo creer que la mayoría vivimos esta etapa, unos logran quitarse esa pesada carga de costumbres y limitantes que trae la educación familiar y social, como lo hizo Simone, otros, la mayoría lastimosamente, terminamos claudicando y adaptándonos al medio, enclaustrando, subyugando nuestro verdadero yo.
Este libro lo lleva a uno al auto cuestionamiento, sobre todo cuando se es mujer, condicionada a una sociedad que nos limita y nos impone paradigmas de los cuales se espera no salgamos, pero si una mujer de principios de siglo, donde el pensamiento conservador era mucho mas recalcitrante, logró respetar sus propios principios, porque nosotras ahora en una sociedad más abierta, no tanto como debería, pero si con un camino ganado en cuanto a derechos y oportunidades, no logramos aceptarnos y ser fieles a nosotras mismas?

Una muerte muy dulce (1964)

En este libro, Simone nos relata los últimos momentos de vida de su madre, aquejada por un cáncer, descubierto cuando fue internada en un hospital a raíz de una caída donde se fracturo la cadera.
Es un diario donde Simone recoge esos difíciles días en el hospital, la lucha de su madre, sus deseos de aferrase a la vida, la forma estoica con que enfrentaba las difíciles pruebas a las que conlleva el hecho de estar todo el tiempo postrada en una cama, sin poder valerse por sí misma, con sondas para alimentarse y con sondas para evacuar el cuerpo, ignorando el mal que la aquejaba, creyendo que solo se trataba de una peritonitis que por suerte se había descubierto mientras le trataban su cadera partida.
Simone pone en estos diarios sus sentimientos, la impotencia ante esta situación, el dolor de saber que perderá a su madre, justo en el momento en que sentía haberla encontrado de nuevo, pues estando allí junto a ella en el hospital habían podido de algún modo limar asperezas, curar viejas quebraduras de una relación madre - hija generadas por una ruptura de pensamiento, una independencia ganada por la hija en contra del pensamiento conservador de la madre, y a costa de sus propias expresiones de cariño, a costa de su propia amistad.
Simone junto con su hermana Poupet viven estos dolorosos momentos, pues aunque la familia, primas y amigas, se hacen presentes y manifiestan la estimación a su madre, solo ellas dos enfrentan y sienten el dolor de una madre enferma y agonizante, cada una desde su propio ángulo, desde la perspectiva tomada de acuerdo a su vida y a la relación que cada una tuvo con ella.
La experiencia con la muerte, y más si es la de un ser querido, no solo es impactante, sino también un punto donde convergen muchas dudas, inquietudes y hasta temores que en el normal día a día pasan desapercibidos.
Es una obra que llega al corazón y nos coloca a reflexionar sobre la vida, la muerte, nuestras relaciones familiares, nuestros miedos.

La invitada (1943)
A cerca de las relaciones humanas, y más concretamente sobre las relaciones amorosas, se ha escrito mucho, pero en esta obra Simone aborda los conflictos, los sentimientos, las angustias y también la felicidad que se vive en un tipo de relación abierta, sin más compromisos que los que así mismo se coloca cada uno, posiblemente basada en su propia experiencia personal en su relación con Sartre una relación "necesaria" en donde cabían las relaciones "contingentes" con terceras personas.
Francisca es una mujer inteligente, segura, independiente, que ama profundamente a Pedro, un hombre también inteligente, dueño de una personalidad arrolladora, que le gusta conquistar otras mujeres muchas veces por el solo hecho de vencer un reto, sin embargo también está seguro de amar profundamente a Francisca y de que nada puede resquebrajar los firmes cimientos de su relación.
Sin embargo a esta relación llega una tercera persona, Javiera, una joven de pueblo, caprichosa, insegura y muchas veces colérica, taciturna y hasta rencorosa, pero poseedora de una especie de atractivo enigmático que no solo percibe Pedro, si no también Francisca.
Pedro se interesa por Javiera, con el pleno conocimiento de Francisca, quien esta enseñada a estas aventuras de Pedro en las que ella misma participa como facilitadora, pues siempre a estado segura de que ella es la única que ama y que es amada por Pedro, ellos hablan de ser realmente uno, sienten por el otro y viven por el otro.
Francisca también se interesa por Javiera, le atrae, quiere protegerla, hacerla feliz, sacarla de su obscuro y desdichado mundo, la trae a vivir a París y la sostiene económicamente pues Javiera se niega a trabajar, pues le parece que eso es un límite para su vida, nada en lo absoluto la apasiona y siempre está en contra de todo.
Inicialmente Francisca colabora para que Pedro pueda iniciar una relación con Javiera, como lo habría hecho en ocasiones anteriores, pero esta vez las cosas fueron diferentes, Javiera dentro de su aparente ingenuidad y simpleza escondía una personalidad manipuladora, que logro interesar a Pedro de una manera extraña, tan extraña que este disculpaba y a veces hasta aprobaba defectos de ella que no aceptaba en nadie, por el simple hecho de ser contrarios a sus principios, como los celos y el deseo de control.
Mientras tanto francisca se debatía internamente entre el amor por Pedro, el sentimiento de soledad que iba creciendo en ella mientras veía surgir la individualidad de Pedro, sus sentimientos por Javiera, a veces amor, a veces odio y además termina involucrándose con Gerbert, un pupilo de Pedro que había iniciado también una relación con Javiera.
Todos estos triángulos sentimentales surgían en la Francia de principios del siglo XX, aportas de la guerra, en un ambiente intelectual y artístico que también le da singularidad a estos personajes.
Finalmente en el relato, los hombres son llamados a la guerra, las mujeres se quedan en un Paris solo y triste, y Francisca sucumbe a sus más oscuros sentimientos, termina cediendo a la angustia, a la frustración, al miedo y al rencor, desencadenándose un final trágico.

Esta novela, aparentemente de temas románticos, nos termina involucrando con los sentimientos crudos y profundos que el ser humano experimenta en diferentes momentos de su vida, y muchas veces a lo largo de toda la vida, el amor, el odio, los celos, el deseo de poseer, el egoísmo, el poder, la ternura, el deseo, tantas mezclas que muchas veces encontramos en nosotros mismos.
Cuando popularmente escuchamos "del odio al amor hay un solo paso", en esta novela de Beauvoir se da a entender que estos dos sentimientos pueden convivir paralelamente, amar profundamente a alguien pero así mismo tener ráfagas de rencor hacia esa misma persona, y así podría suceder en general con todos los sentimientos antagónicos.
Se puede llegar a pensar, como algunos han afirmado, que esta novela tiene un tinte autobiográfico, y que el triangulo amoroso de francisca, Pedro y Javiera corresponde a lo vivido por beauvoir, Sartre y una de sus amantes, si esto fuera así, yo pensaría que la imagen de una relación libre y feliz como se ha pensado de la relación de los dos filósofos, realmente no es cierta, el ser humano por naturaleza desea tener exclusividad, y si Simone se identificaba con Francisca, entonces sucumbía también a los celos y a la frustración de compartir su amor, pero como ella, dominó u ocultó sus sentimientos para asegurar el futuro de la relación, algo que muchos no compartirían pero que finalmente es completamente respetable.

1 comentario:

  1. Du Rivers

    Gracias por tu visita, por tus palabras.

    Cada palabra es impulso para seguir adelante en este camino.

    Muchas sonrisas,

    Ana María
    Administradora del blog

    http://actividadesdemujeres.blogspot.com

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