Farallones de Cali

Farallones de Cali

domingo, 14 de diciembre de 2014

Libros: Los Niños - Carolina Sanín



Una pequeña piedra para descansar en medio del lodo de la narco-literatura que amenaza con dejarnos hundidos en la cultura de los excesos y el mal gusto, es el último libro de Carolina Sanín: Los Niños.
Su portada puede generar confusión. Inocentes siluetas de flores y animalitos parecen recrear un cuento infantil, cuando en realidad esconden algo más cercano a una pesadilla que a una tierna historia.
Enmarcada en la activa y fría Bogotá, la historia cuenta los sucesos en los que se ve envuelta Laura, cuando un día cualquiera llega a su casa un niño aparentemente perdido, Fidel.
Narrado en tercera persona, el libro nos confronta con aquellas angustias, miedos o conflictos internos que todo ser humano enfrenta de una forma u otra, pero que en muchas ocasiones logran generar duda sobre la coherencia de nuestras acciones y pensamientos y hasta sobre nuestra propia cordura.
¿Cuántos sucesos aparentemente cotidianos generan situaciones absurdas, especie de fantasías, locuras o misteriosas coincidencias? Son en realidad muchos, pero normalmente pasan desapercibidos en medio de la acelerada y a veces caótica vida que hoy llevamos. Por eso aquellos seres que por alguna razón se ven abocados a la soledad o se deciden particularmente por ella o por una vida calmada, silenciosa e introspectiva, como Laura, pueden verse más fácilmente tocados e impactados por este tipo de sucesos.
Los niños, es un libro que en medio de una historia misteriosa y hasta angustiante, nos confronta con ese niño que siempre seremos, aunque queramos negarlo, ese niño que se refugia en un lugar y tiempos paralelos, cuando esta realidad en la que estamos nos genera inseguridad, miedos o simplemente nos aburre o entristece.

Vale la pena leer este tipo de literatura colombiana, pasemos la página de la narco-literatura y demos paso a otro tipo de propuestas.

Los Niños
Autora: Carolina Sanín
Editorial: Laguna
Formato: tapa blanda
Páginas: 142

lunes, 8 de diciembre de 2014

Libros: Al Pie de la Letra

Mucho se habla acerca de si es o no práctico enseñar a escribir, de si los talleres de escritura sirven o no sirven.
El escritor Británico Hanif Kureishi, quien dicta talleres y maestrías en escritura en la Universidad de Kingston en Londres, aseguró que el 99.9 por ciento de sus estudiantes “puede escribir frases, pero no contar una historia sin causar aburrimiento”, afirmando también que esta es una habilidad que no puede enseñarse. [1]
Esto es compartido por muchos escritores, pero también tiene muchos opositores, yo estoy de acuerdo con estos últimos.

Tal vez sea cierto que hay personas más dotadas que otras para la escritura, pero tal vez no todos los que asisten a un taller de escritura pretendan ser famosos escritores o premios nobel. Tal vez solo buscan ese empujón que les permita sacar aquellos pensamientos o locuras, aquellas historias que a través de palabras desordenadas dan vueltas en su cabeza y se atascan sin poder salir. Y… normalmente nada que nos atasque nos beneficia.
Aunque, aclaro también, el arte de escribir no puede circunscribirse a la academia, este arte es algo finalmente individual y como tal, es subjetivo. El estilo es algo personal, único, diferente y respetable. 

Iniciando este 2014 tuve la fortuna de ser admitida en el taller de escritura de Comfandi, dictado por el escritor Julio César Londoño. Han sido diez meses de trabajo y hoy finalizando puedo decir que a mí me ha servido, que tal vez quienes asistimos no llegaremos a ser premios nobel, pero sí muchos llegaremos a ser felices, a liberarnos de aquello que se nos atasca y no nos da tranquilidad.

Fruto del trabajo de estos diez meses es el libro que acabamos de publicar gracias a una beca otorgada por el Ministerio de Cultura: “Al pie de la letra”.
Es un libro donde se compilan los escritos de todos los que participamos de este taller, abarcando diferentes géneros: cuento, ensayo, poesía, crónica, microdamaturgia, nouvelle, anticuentos…



Aunque me siento muy contenta, aún tengo “pánico escénico” y he preferido no releer mis escritos publicados en el libro, pues el aprendizaje se ha vuelto en contra y ahora me encuentro cada vez más los "errores". Termina uno convirtiéndose en su peor crítico. Claro está que la crítica será también siempre subjetiva.

El taller lo disfruté mucho, por el aprendizaje, por recordar los escritores conocidos, mirándolos con una nueva perspectiva (García Márquez, Yourcenar, Borges, Kafka …), así como el encuentro con escritores que no conocía mucho (Bukowski, Mansfield, Talese, Cioran…), por el enriquecimiento mutuo, profesor, monitor, compañeros, a todos y por todo: gracias.

Bien lo ha escrito Julio César Londoño en la contraportada del libro:

“Hay una frase de Borges que puede ser útil cuando Dios nos da la espalda. Es uno de los versículos de Fragmentos de un evangelio apócrifo. “Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra en la arena”.
En el taller trabajamos con fe de escribas románticos. Sabemos que todo se escribe sobre el agua pero nos anima la esperanza de que un día nos sea dado un verso digno de la memoria de la piedra”

Columna de Julio César en El País de Cali, a propósito del taller de escritura: http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/julio-cesar-londono/taller-escritura-comfandi-3

Finalmente, algunos se extrañan cuando les digo que tomo un taller de escritura creativa, no se imaginan que alguien que trabaja en finanzas pueda dedicarse a escribir. Es entonces cuando recuerdo las palabras de Ernesto Sábato, cuando a él mismo lo confrontaban por haber dejado la física-matemática por las letras: “Son muchos los que en medio del tumulto interior buscaron el resplandor de un paraíso secreto. Lo mismo hicieron románticos como Novalis, endemoniados como el ingeniero Dostoievski y tantos otros que estaban destinados finalmente al arte”.




[1] Revista Arcadia. Marzo 2014.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Lugares: Barrunto Salsoteca - Cali


Algo que identifica a Cali a nivel nacional e internacional es la salsa, ese ritmo caribeño que llegó a nuestra ciudad en los 40’s y llegó para quedarse.

Aunque hoy día se escuchan mayor variedad de ritmos debido a la migración que ha recibido la ciudad desde otras zonas del país, la salsa sique siendo un sello característico de Cali y su gente.

Por eso quien venga a Cali en diciembre o en enero o en cualquier mes del año, no puede irse sin haber escuchado y bailado salsa.

Para disfrutar buena salsa hay que ir a una salsoteca, yo recomiendo Barrunto Salsoteca, ubicada en la calle 13 No. 23 A-22 en el tradicional barrio Junín.
Una salsoteca pequeña, acogedora, con excelente música y fácil acceso.

Diego y Joanna, propietarios de Barrunto Salsoteca (y mis hermanitos)



Imágenes de Barrunto Salsoteca “Salsa de la pura mata, solo para oídos inteligentes”:






Barrunto ha recibido visitas de algunos personajes tradicionales de la salsa en Cali:

Diego "DJ Sonero de Barrio" y Gari Dominguez "El DJ errante"

Diego y Pepe González "El Pepesón"


 Y también se disfrutan allí partidos del fútbol colombiano y de la Selección Colombia por supuesto:







My French Film Festival - 5th Edition


Invitación que llegó hoy:


"En esta 5a edición concursarán diez largometrajes y diez cortometrajes franceses. Se invita a los internautas de todo el mundo a visualizar las películas y a colgar sus comentarios en el sitio myfrenchfilmfestival.com. Durante todo un mes, se podrá acceder al sitio Internet y a las películas en 13 idiomas: alemán, inglés, árabe, chino, francés, búlgaro, italiano, japonés, polaco, portugués, ruso y turco.

Forman parte del jurado de cineastas de este año 4 directores: Michel Gondry, presidente, Joachim Lafosse, Nadav Lapid, y Abderrahmane Sissako. En esta ocasión, Michel Gondry se ha encargado además de realizar el cartel del festival y el tráiler.
¡Ya puede descubrir toda la selección!"
Enlace:
http://www.myfrenchfilmfestival.com/es/