Uno de mis descubrimientos de 2012, un pequeño pero
encantador libro, principalmente para mí que gusto mucho de los libros “reales”
y particularmente me llaman la atención los libros epistolares.
Este libro se puede decir que nació de la casualidad,
nació de la vida misma de su autora, quien en 1949 inicia correspondencia con
Frank Doel el dependiente de la librería londinense Marks y Co. ubicada en la
dirección que da nombre al libro.
Esta correspondencia dura veinte años, hasta la muerte de
Frank, y así, sin premeditaciones, se convierte tiempo después en el mayor
éxito de Helene, una escritora que se ganaba la vida escribiendo guiones
televisivos.
En las historias reales, más que la historia misma, lo
que más me llama la atención son los personajes, su historia detrás de la
historia, y en este caso concreto la historia de Helene Hanff, su honestidad
con la vida, su compromiso con ella misma, con sus pasiones, con la literatura,
con los libros, con lo que realmente quería, compromiso que siempre supera las
limitaciones de un entorno y no tiene en cuenta los parámetros sociales de una
época.
Ella, soltera e independiente, algo poco común en esos
tiempos, mitad del siglo XX, aún en una ciudad como Nueva York, con una
educación formal escasa, pero con una amplia educación autodidacta, vive de lo
que quiere hacer, escribir, mientras disfruta su pasión que es leer, no importa
que muchas veces escasee el sustento, ella busca ser fiel a sus principios y a
sus decisiones.
En cuanto a la historia, me encanta el toque romántico de
una época donde la comunicación era a través de cartas que por el tiempo que
tardaban en llegar obligaban a quien las escribía a hacerlo de manera especial,
tratando de plasmar en ellas todo lo que necesitaba decir y todo lo que sentía,
y generaba una expectativa en quien las esperaba, muy diferente a la inmediatez
tecnológica que vivimos hoy donde el placer de escribir dio paso a las frases
llenas de abreviaciones y modismos a través de correos electrónicos o chats
virtuales que separan al emisor del receptor solo por un “click”.
Un libro que se lee prácticamente en el primer intento, no
solo por su pequeño tamaño, sino también porque lo engancha a una con su historia y sus
personajes.
Tengo ganas de ponerme con esta novela y no encuentro el tiempo
ResponderBorrarSaca un tiempo, no será mucho, el libro es pequeño pero la historia agradable.
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