Farallones de Cali

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sábado, 19 de septiembre de 2015

OIGA, MIRE, LEA Parte 7

Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea  Cali 2015

10 de septiembre de 2015
Conversatorio literatura y periodismo, con Julio César Londoño, Santiago Gamboa y Juan Fernando Merino, con Catalina Villa, directora de la revista Gaceta.
6:30 Centro Cultural, inicio de la charla, yo ausente. Entre los horarios apretados y los embotellamientos vehiculares de las  seis de la tarde en  Cali, llegué a las 6:45 cuando muy a mi pesar, ya había comenzado el evento. Buena asistencia.
Traté de concentrarme en lo que se estaba hablando en ese instante, para poder hilar de algún modo las ideas y entender en qué punto estaba la charla. Es allí cuando te das cuenta que la puntualidad no tiene precio.




La charla giró en torno a la relación entre periodismo y literatura, oficios que tienen en común los tres invitados, y que combinan entre sí, como lo hicieron también grandes de la historia como Gabriel García Marquez y Truman Capote.
Cada escritor compartió sus anécdotas, contando por ejemplo sobre cómo textos periodísticos, como las crónicas, se convirtieron en piezas literarias. Tal es el caso de la crónica “La matrona babilónica”,  realizada por Julio César Londoño y basada en un personaje real de Palmira, Fidelina Daza Montealegre, que con recursos literarios el escritor logró no solo hacer una crónica sino una pieza bien escrita, agradable, casi como un cuento. (aunque se ganó un premio como crónica).

Catalina Villa pregunto sobre cómo el trabajo de verificación de datos, consulta de documentos, confrontación de fuentes y otras herramientas del periodismo, les han servido a su oficio literario.
Juan Fernando Merino confirmó que todas las etapas y experiencias que vivió como periodista fueron ayudándole en su desarrollo como escritor de literatura, pero también su práctica literaria le ayudó en el periodismo, combinando las herramientas de ambos oficios.
Santiago Gamboa, comentó que escribir con el reloj como le toca muchas veces a los periodistas, es algo fundamental también para un novelista, aunque muchos dicen que la velocidad puede ser negativa para la literatura, en concepto de Gamboa cada escritor tiene su tiempo, hay quien escribe una novela en diez años, lo que no tiene nada de malo, es su tiempo, pero otros escritores pueden hacer una novela en muy corto tiempo y en el periodismo esa disciplina, esa manera de ir contra el tiempo, de viajar, de enfrentarse a su trabajo cada noche en su hotel cuando él era corresponsal de guerra, le permitió descubrir un gran placer en estar allí solo, en el hotel, con su máquina de escribir primero, luego con su portátil y esto es una herencia del periodismo.
Para Julio César Londoño la relación entre la literatura y el periodismo es una de las relaciones más fecundas. Considera que la literatura le aportó al periodismo cosas como: manejo de estructuras, espacios y tiempos, la introducción de los diálogos que no existían antes.
Julio César también recordó hechos históricos al respecto, entre estos que en Colombia el matrimonio entre el periodismo y la literatura inició a mediados del siglo pasado con periodistas-escritores como García Marquez y Cepeda Zamudio.


Posteriormente la moderadora introdujo a los panelistas en el tema de las biografías, comentando que Julio César Londoño está trabajando en la biografía de Manuel Carvajal Sinisterra, personaje que hizo parte de la historia de Cali.
Santiago Gamboa un furibundo lector de biografías y Juan Fernando Merino que ha escrito biografías y está escribiendo en este momento una sobre los hermanos Patiño, columnistas muy reconocidos en el Valle.
La pregunta fue sobre cómo fusionan, al escribir una biografía, las herramientas de ambos oficios: el literario y el periodístico.
Juan Fernando Merino contó que sus inicios fueron en el periodismo cuando hacía perfiles de personajes para sus artículos, pero le gustaba investigar más sobre dichos personajes, lo que lo fue llevando más el aspecto biográfico. Luego fue contratado para hacer un trabajo familiar sobre la biografía de Ernest Delima y llegó a investigar sobre seis generaciones de esta familia.

Santiago Gamboa comentó que efectivamente le gustan las biografías, pero no todas, prefiere siempre las biografías sobre los escritores que admira, aunque narrar cualquier vida es fascinante si está bien escrita, todo depende del narrador, del biógrafo, pero particularmente las de escritores le parecen especiales, pues si están bien escritas se adentran profundamente no solo en su vida, sino también en su obra literaria.

Julio César Londoño compartió que alguna vez lo contrataron para hacer la biografía no de una persona sino para narrar la historia del Ingenio Manuelita y disfrutó mucho la investigación de como el ingenio fue hecho en Glasgow y el camino que hizo en cajas hasta el Valle del Cauca, en barco, trenes y mulas y con una cantidad de inconvenientes anecdóticos.
En cuanto a la biografía de Manuel Carvajal Sinisterra comentó que inicialmente duró dos años buscándole el lado oscuro de su vida, porque le parecía increíble que hubiera sido tan bueno, pero que realmente se encontró con un personaje que en su corta vida, murió a los cincuenta y cinco años, participó en más de cuarenta y cinco grandes proyectos que impactaron positivamente la región.
Este género biográfico comenta Londoño, le parece muy interesante, es donde pueden concurrir herramientas del ensayo, la literatura y el periodismo. Por ejemplo, las del ensayo se utilizan a la hora de hacer análisis desde la obra del biografiado, pero cuando se va a narrar la parte de la vida del personaje si se apega a la literatura.
Un buen biógrafo, para Julio Cesar, puede mediante el lenguaje dar a conocer vidas de cualquier tipo de personajes, incluso científicos, matemáticos, biólogos, donde de manera hábil retire “la hojarasca” del lenguaje científico y técnico  y convierte la historia en un bonito texto literario.


Las preguntas del público  finalizaron una sesión agradable, informal, llena de anécdotas y puntos importantes que dejan clara la buena relación que han tenido los oficios de periodismo y la escritura literaria.

viernes, 11 de septiembre de 2015

OIGA, MIRE, LEA Parte 6

Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea  Cali 2015

Septiembre 9 de 2015

Harold Kremer entrevista a Evelio José Rosero a propósito del relanzamiento de su libro “Juliana nos mira”, re-editado después de treinta años.

Biblioteca Departamental, auditorio Jorge Isaacs, 6:30 pm. Asistencia numerosa y salón muy pequeño.



Inició José Zuleta las presentaciones y le dio la palabra a Harold Kremer quien moderó el conversatorio. Presentó a Evelio, recordando sus más de treinta años de trabajo literario, donde ha recorrido prácticamente todos los géneros y se ha ganado casi todos los premios literarios ofrecidos en Colombia, a excepción de los de poesía.



La charla giró en su primera parte sobre las vicisitudes que deben sortear los escritores jóvenes, los que comienzan en este arte y lo que puede aportar los premios en esta etapa.

Evelio José comparte que las dificultades al iniciar en la escritura, la búsqueda de editoriales que le publiquen sus primeros trabajos siempre han sido las mismas. Explica también que en su concepto los premios son importantes y ayudan mucho en esta etapa, pero que nunca se debe escribir con el objetivo mismo de ganar un concurso, sino que se debe escribir por el deseo de hacerlo, por un motivo personal, por un deseo interno.
A los catorce años se ganó un premio de poesía del períodico El País de Cali, pero a los veinte años se dio cuenta que lo suyo realmente era la narrativa y admira enormemente a los poetas pero no se siente con la capacidad de trabajar en este género, que en sus palabras “Los poetas tienen la posibilidad de decir en cuatro versos lo que los narradores tratamos de decir en doscientas páginas”.

Luego el tema pasó a la creación literaria a partir de la imagen, la forma en que un escritor a través de múltiples preguntas acerca de una imagen puede construir un cuento o toda una historia o novela y que este fue el caso de la novela de Evelio “Juliana nos mira”, que inicialmente fue un cuento y luego fue creciendo hasta convertirse en una novela.
Evelio se encontraba “sobre-viviendo” en París, hace treinta años,  tocando la flauta en el metro, cuando observó a dos niñas totalmente opuestas entre sí, que se miraban con cariño y a partir de esa imagen comenzó a tejer un cuento, luego a partir de explicaciones que se daba así mismo, empezó a tejer más y más temas alrededor de este cuento.


Harold Kremer leyó una sinopsis de la novela:
“Juliana una niña de once años nos cuenta la vida de sus contemporáneos, a veces desde una mirada voyerista y otras veces desde los eventos que ella misma vive en su casa y en la de su amiga Camila.
El padre de Juliana es un ministro de gobierno que seduce a las muchachas del servicio doméstico y la madre es una alcohólica que tiene como amante al chofer y guardaespaldas de su marido.
 A través de los ojos de la niña vemos al presidente de la república, a presentadoras de televisión, a personajes dueños de negocios dudosos consumir cocaína y marihuana en un festín desenfrenado en el que el presidente, un pedófilo, intenta seducir a Juliana y a su amiga Camila, también de once años.
 Juliana nos cuenta cómo, después de una traba accidental provocada por dos presentadoras de televisión que les echan encima el humo de un cigarrillo de marihuana, empieza a descubrir su cuerpo al lado de Camila. Como cualquier niña explora su sexualidad a través de juegos, en los que prevalecen situaciones lésbicas. En esta exploración como en cualquier enamoramiento, aparecen los celos por culpa de un niño imaginado por Camila, con el que ella asegura tuvo alguna intimidad, pero el niño no es un niño, es la misma Juliana convertida en niño para contarle al sacerdote en la confesión, su relación con Juliana.
Estos juegos toman un camino casi onírico, cuando Juliana descubre que Camila consume pastillas que la llevan a alucinaciones y a observar el mundo huyendo de la realidad, soñando con los ojos abiertos. Pronto Juliana también empieza a consumir y observamos a las dos niñas relacionándose desde el sueño, imaginando ser otras, confesando sus deseos, intentando escapar del mundo opresivo en el que viven.
Finalmente la relación se rompe cuando Juliana descubre que la madre de Camila, jugadora compulsiva, va a jugar a su hija con el presidente de la república, la va a jugar contra una embajada para su marido”.


La novela original de hace treinta años tenía cuarenta páginas más que la nueva edición, pues Evelio le hizo una revisión, una especie de poda.  A raíz de esto, Evelio consideró necesaria una nota de autor al final de la nueva edición, la cual leyó completa y donde compartió lo especial que fue esta novela y contó cómo tres editoriales de Barcelona se negaron a publicarla y solo cuando participó en un concurso internacional un editor se interesó en ella y quiso publicarla. Sin embargo la gran alegría le duró poco, pues cuando le llegó la versión editada, se dio cuenta que su novela había “sufrido, padecido, expiado multitud de cambios”, dando como ejemplo: donde decía matera, lo reemplazaron por maceta, donde había colocado cobija lo cambiaron por manta, donde había escrito “voy por ella” colocaron “voy a por ella” , además le modificaron sus comas y puntos, que él premeditadamente había colocado en los lugares donde quería que estuvieran. Así, con la ayuda de su amigo, el poeta Nicanor Velez, redactó un documento contrarrestando cada una de las modificaciones, defendiendo su novela.
Luego le contó indignado de este suceso a su amigo Miguel de Francisco, quien no se extrañó, por el contrario, le comentó que eso era normalísimo en España, que debía sentarse con el editor y tomarse un café y así negociar diplomáticamente “sus tildes”.
Envió entonces una carta suavizando la primera, sin embargo lo hecho, hecho estaba. La novela se publicó aproximadamente en un 90%  fiel a la escritura original, pero esta novela nunca llegó a Colombia y no tuvo ninguna difusión. Fue una total tristeza para Evelio.
Luego, la novela se tradujo en los países escandinavos y Alemania gracias a una amiga , pero un editor alemán le dijo, con mirada maliciosa, que el éxito de la novela en esos países se debía básicamente a que la novela era “cachonda”, cosa que no afectó a Evelio, porque considera que el género de novela erótica es uno de los más difíciles y peligrosos de manejar por parte de un escritor, porque involucra “no solo los órganos y vísceras del hombre, sino el alma”.
Evelio termina su nota con: “Juliana es sobre todo una novela del primer amor, con toda su alegría y su desolación, el amor de dos niñas en un mundo de adultos emponzoñados. En Bogotá un psicoanalista de renombre y profesor universitario, que había acabado de leerla, me espetó a boca de jarro que si yo era homosexual, le respondí que infortunadamente no, que me gustaban solo las mujeres y demasiado. Era su problema, asomarse a una obra de ficción y considerar, entre otras cosas, que la primera persona del singular es el mismo autor. Debo confesar que ya no me habla esta novela, envejeció ella, envejecí yo o envejecimos los dos y que hoy después de treinta años me atrevo a presentarla bastante aligerada de adjetivos, monotonías e interacciones, ¿cómo no?, en una charla de hace treinta años, Nicanor Velez me sugirió incluso que eliminara el último capítulo, eso me parecía inadmisible, porque en ese último capítulo se resuelve el incesto de la novela. Nicanor me recordaba a Borges que indica que es más sabio insinuar al monstruo y nunca describirlo, y Nicanor tenía razón, y liberé a Juliana del cargante e infructuoso capítulo, no solamente a nuestra salud sino a la salud de la obra, gracias. Es mi primera novela y aprovecho para dedicarla además a mi amigo Francisco y a Nicanor Velez, amigazos que ya no caminan con nosotros por este mundo, pero con quienes voy a caminar tarde o temprano, sin duda, para contarles que después de treinta años, Juliana se publicó sin el ocioso capítulo, pero que en todo caso, al fin, por fin, se publicó tal cual, de p a pá, en bola, en pepa…”



martes, 8 de septiembre de 2015

OIGA, MIRE, LEA Parte 5

Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea  Cali 2015

Septiembre 7 de 2015

Conferencia “La poesía de Alvaro Mútis: en busca del mito perdido”, con el poeta Rómulo Bustos Aguirre.

6:30pm, Centro Cultural de Cali, con menor asistencia que los eventos anteriores, aparentemente algunas personas no tuvieron en cuenta que el evento no se realizaría en la Biblioteca.



Rómulo Bustos, poeta nacido en Santa Catalina de Alejandría, un pueblo de la Costa Atlántica colombiana. Profesor de la Universidad de Cartagena, ganador de varios premios de poesía, entre ellos Premio Nacional de Poesía 1993.


Después de la presentación de José Zuleta, el poeta Bustos inició con la lectura de uno de sus poemas:

POEMA DE AMOR CON SERPIENTES, ERIZOS Y PALOMAS
I
El camino serpeaba entre yerbajos
Me topé con dos serpientes que formaban un nudo
                                                                           movedizo
—Hacemos el amor
Me dijeron con sus ojos de serpientes al sentirse
                                                                  observadas
Yo les arrojé la camisa que llevaba puesta
No para cubrir su desnudez sino para atraparlas
Para atrapar el amor con todas sus escamas
Las metí en mi bolso de viaje
Ya tengo dos serpientes
Ahora solo me falta un paraíso, me dije
Pero cuando abrí el bolso solo hallé sus opacas
                                                          mudas de piel
 II
El camino estaba erizado de yerbajos
Me topé con dos erizos, macho y hembra, hasta donde
                                                            me fue dado saber
—Hacemos el amor
me dijeron con sus ojos de erizo cuando se sintieron
                                                                         observados
Y siguieron en éxtasis clavándose sus agujas
Me atraía ese amor con todas sus agujas
Pero por precaución decidí no meterlos
                                    en mi bolso de viaje
 III
El camino palomeaba entre yerbajos
Como supondrá el lector me topé
                              con dos palomas
que me dijeron: hacemos el amor, con sus ojos de
                                                                             paloma
Las metí en mi bolso de viaje
Esa noche cené caldo de palomas, por si las moscas


En la segunda parte del evento Bustos se desarrolló la conferencia “Alvaro Mutis, La ritualidad en el vacío y el movimiento incesante. En busca del mito perdido”, donde Bustos se enfoca como el indica, en el “Primer Mutis”, en la poesía de Mutis, en la etapa “maqrolliana”, analizado desde el enfoque religioso.

Inició con una síntesis: “En Maqroll se realiza el arquetipo de la errancia, en términos de una ritualidad vacía, hueca, esto es, una ritualidad separada de su mito. En consecuencia, una ritualidad en busca del mito que la funde, esto explica que el movimiento incesante como sígno del personaje, Maqroll, eso explica la inestabilidad y falta de sosiego de este antihéroe. La lúcida conciencia del lento pero inexorable desleimiento de los valores que trae consigo la modernidad, constituye el elemento nuclear de la cual se configura la producción creativa e intelectual de este escritor. Su obra y actitud intelectual se comprende como reacción compleja a este fenómeno, que no es finalmente otro que el conocido como “eclipse de Dios” o “muerte de Dios”. Como fenómeno en gran modo fundante de la modernidad y postmodernidad. En este marco de ideas, el ya sabido conservadurismo de Alvaro Mutis guarda proximidades con algunas tesis de Nicolás Gómez Dávila,  sin que se pueda encasillar exactamente en la moción de reaccionario auténtico que Gómez Dávila acuña con un artículo a circular. Entre otras cosas le faltaría para ser un reaccionario auténtico a Mutis, para no ahondar en el asunto, la adhesión incondicional a lo trascendente que existe en Gómez Dávila. En Mutis opera más bien en términos generales una agónica oscilación entre el aquí y el ahora de la inmanencia por un lado y el llamado de la trascendencia como se verá en el curso de la exposición”


A partir de esta introducción, la conferencia se desarrolló en torno al ciclo poético maqróllico, con un elemento clave “el grito del 204”, el verso final del poema 204, que para Bustos es la clave para leer a Maqroll, el grito de la inquilina del 204: “Señor, señor, por qué me has abandonado”, palabras tomadas de Jesús en la cruz según la tradición cristiana, se convierte en la “piedra angular” con la que Bustos aborda la naturaleza de Maqroll y desarrolla todo el texto leído en el evento, que es solo un abrebocas para una conferencia propiamente dicha sobre el tema, que tendría que abordarse en un espacio diferente y con mayor disponibilidad de tiempo.



Al final, varios poemas de Rómulo Bustos, leídos por él mismo, con su voz grave, profunda y pausada, un excelente lector:

LA PUPILA INCESANTE
El ojo de la mosca
nunca equivoca el mejor sitio para posarse
Su revoloteo es baile sobre la mortecina
El gusano es mas filosófico
prefiere trabajar en lo profundo
hasta la disolución final, ese territorio
tan cercano al milagro
donde el miasma vuelve a ser mosca, gusano
pétalo, ángel
o pupila incesante que contempla este juego.


domingo, 6 de septiembre de 2015

OIGA, MIRE, LEA, Parte 4

Festival Internacional de Literatura, Oiga, Mire, Lea  Cali 2015

Septiembre 5 de 2015

Juan Arnau (España) presentado por Gabriel Jaime Alzate.


5:00pm, Auditorio Diego Garcés, casi completamente lleno, aunque algunas personas fueron entrando durante el conversatorio.



Juan Arnau, ensayista español, nacido en Valencia en 1968. Estudió astrofísica, luego se fue a la India donde estudió budismo y se interesó en el sanscrito y por eso se fue a México a estudiar esta lengua. Posteriormente vivió seis años en Michigan y de nuevo se radicó en Valencia.

Luego de que el escritor habló sobre sus estudios, sus viajes y las inquietudes que lo llevaron a estudiar astrofísica y budismo, la charla se centró en dos de sus libros: “El Cristal Spinoza” y “El Efecto Berkeley”, principalmente sobre este último.



Gabriel Alzate, le pidió que hablara sobre la génesis de estos dos libros, donde hay una situación particular en ambos, en el primero que habla sobre Spinoza, todo es muy visual, como cinematográfico, se escucha una voz narrativa que hace que toda la vida de Spinoza sea muy vívida, por el contrario en Berkeley dice Alzate es mucho más teatral, como si se escenificaran las conversaciones de Berkeley con otros pensadores (Swift, Voltaire, Pope).

Arnau explica que ambos pensadores son para él fascinantes, Spinoza bastante difícil y Berkeley un tanto menos difícil, pero lo que él ha buscado realmente con sus libros es hacer más asequible la filosofía al mundo en general, por eso concibió a Spinoza en su vida diaria, en su ambiente, en su época. Y con Berkeley fue menos cinematográfico y más centrado en el pensamiento del filósofo, pues era más sencillo de abordar que Spinoza.

Alzate resalta la forma como Arnau alterna la narración de los hechos históricos alrededor de Berkeley y sus propios comentarios, como si estuviera allí, en el momento mismo con el filósofo, es un efecto que logra como integrar los diálogos con el paisaje.


Arnau explica, que antes de abordar la obra, se dedicó no solo a investigar todos los hechos históricos, el pensamiento del filósofo sino también a observar e investigar imágenes de la época, formando una ambientación para el libro, que aunque para él era algo secundario, para muchos lectores se ha vuelto lo más importante.

Arnau abordó el tema de la teoría de la percepción, trabajado por Berkeley, sobre que el mundo está hecho de percepciones, para ser se debe ser percibido, además temas de la teoría budista, de la vida, de la muerte, de la conciencia, entre muchos otros temas interesantes desarrollados en el libro.

Aconsejó algo también para las personas que quieren escribir: “ Nunca empezar por el índice, nunca empezar por “en la primera parte voy a hablar de esto…”, nunca, esto es algo que me dijo mi advisor en Michigan y es algo valiosísimo, el índice es lo último que se escribe, vale, nunca empezar por la estructura, no, lo que hay que empezar es escribiendo, cualquier cosa, puede ser del principio o del final, escribiendo. Luego hay que continuar escribiendo y cuando ya tenemos un material relativamente considerable, es decir si queremos una novela de doscientas páginas y tenemos ochenta. Cuando tenemos ochenta nos sentamos y nos leemos cuidadosamente esas ochenta y el propio texto irá ya sugiriendo su estructura”

En general, se abordaron diversos pasajes del libro, escogidos por Alzate previamente, bastante interesantes, que permitieron una visión general no solo del tema tratado en el libro  sino también de la forma como el libro fue concebido, como fue construido, ambientado y pensado por Juan Arnau.

Al final, las preguntas como de costumbre y la agradable sensación de haber asistido a la charla de un pensador moderno, sencillo, ameno, para quien la filosofía se hace día a día, desde el ahora y debería ser asequible para todos.




sábado, 5 de septiembre de 2015

OIGA, MIRE, LEA PARTE 3

Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea  Cali 2015

Septiembre 4 de 2015

Pablo Montoya, Premio Rómulo Gallegos 2015 habla con Juan David Correa, Director de la Revista Arcadia.



Pablo Montoya, escritor nacido en Barrancabermeja y criado en Medellín. Su formación inicial fue como músico en Tunja, fue flautista en diversas orquestas, luego realizó estudios de pregrado a distancia en Filosofía en Letras y posteriormente viajó a París donde vivió once años y realizó su maestría y doctorado en Estudios Hispánicos. Ha escrito cuentos, poesía, crítica literaria y novela, una de las cuales, “Tríptico de la Infamia”, le mereció el premio Rómulo Gallegos 2015.

7:00pm. Inició puntualmente la charla en el salón Rojo de la Biblioteca Departamental (Auditorio Diego Garcés), excelente asistencia, con lo que precisamente bromeó Pablo Montoya al decir que esa era una de las cosas buenas que le había traído el premio, pues antes cuando hablaba lo hacía frente a 10 o 12 personas, ahora éramos por lo menos ciento cincuenta personas.



Pablo Montoya se percibe como un escritor sencillo y apasionado por su oficio. Cómo introdujo Juan David Correa, ha sido un escritor silencioso, que ha trabajado por más de veinticinco años.

El escritor inició hablando sobre su historia personal, y luego sobre cómo su formación musical lo acompaña en la literatura, ha escrito cuentos sobre músicos y sobre la música y toda su literatura tiene un ritmo musical.

Más adelante se centró la charla en su novela recientemente premiada “Tríptico de la Infamia”, libro escrito alrededor de tres pinturas, de tres pintores, dos franceses y un belga:  Jackes Lemoine, Théodore de Bry y Francois Dubois. Pintores protestantes del Siglo XVI, bastante desconocidos, uno de los cuales pintó la tabla al óleo de La Masacre de San Bartolomé, los otros pintaron sobre el tema de la conquista de América y sobre los indios americanos.

La novela puede leerse como tríptico pictórico, dividida en tres partes que pueden leerse independientemente o también leerlo de manera novelística, es decir continua y enlazada por las características que unen a los tres pintores, que son no solo la época en que vivieron sino también que los tres fueron perseguidos por causas religiosas y los tres debieron huir de su tierra.



En palabras de Montoya: “La novela es completamente visual, soportada de principio a fin en la imagen pictórica, sea el dibujo, el grabado, la pintura al óleo, por eso creo que una de las posibles dificultades que ofrezca el Tríptico de la Infamia en el lector común es esa, es poner al lector a dialogar permanentemente con el soporte pictórico. Se puede leer la novela sin recurrir a la pintura, pero también se puede leer la novela, y más aún en estos tiempos informáticos, con la base pictórica a un lado y yo creo que esa lectura es una lectura muy interesante porque va, a mi juicio, va a abrir la percepción literaria del lector. Entonces estos tres pintores tuvieron contactos existenciales en sus propias vidas y yo juego un poco con esos contactos, me invento otros, la novela repito, la novela histórica es invención, yo invento muchos personajes que hay allí, invento muchas situaciones, si, pero trato pues como de mostrarle al lector que esto que yo escribí, que esta permeado por el ensayo, que está permeado por la poesía, que está permeado por la prosa poética, es también una novela y por eso los puentes comunicantes que establezco entre los tres pintores ¿no?, que fueron contemporáneos, que vivieron todas estas masacres, que además de vivir de las masacres y las guerras de religión también tuvieron una relación fuerte con el exterminio indígena y la conquista de América. Entonces son como los dos pilares de la novela. Son: las guerras de religión, la conquista de América y el exterminio indígena…”

Al final Juan David Correa invitó a los asistentes a leer a Pablo Montoya, a  leer “una obra que no nació ayer, sino que se ha estado cocinando a lo largo de los años”

Luego las preguntas fueron moderadas por José Zuleta, quien inició con una pregunta interesante a raíz del reciente premio recibido por Pablo Montoya:

JZ: “Yo he visto un poco tu obra, desde el comienzo y la he seguido, he leído tus cuentos, tus libros de poemas, algunas de tus novelas, algunos de tus libros de ensayo y de crítica y me pregunto qué pasa… uno ha visto también aquí en Colombia que algunos escritores que tienen esa capacidad de escribir en varios géneros tan fabulosamente como tú, cuando tienen éxito terminan volviéndose novelistas y no vuelven a hacer cuentos y no vuelven a hacer poemas y no vuelven a hacer más que novela, y a mí me parece eso un poco triste porque por ejemplo un libro como Cuaderno de París u los libros de ensayos tuyos por ejemplo son bienes que de pronto podemos perder si te quedaras como novelista. La pregunta es: ¿vas a dejar los otros géneros por el éxito de esta novela?”

PM: “No… lo siento, cuando yo me gané el premio, yo ya pensaba, yo tengo un libro de poemas en prosa ya terminado ¿no?, que se llama “Hombre en Ruinas”, que es un libro de poemas sobre mis viajes a ciertos lugares de Europa y de América y lo tengo ahí ¿no?. Evidentemente no lo voy a publicar ya porque tengo que esperar a que pase un poco este, este… pues este momento de Tríptico de la Infamia, pero de verdad que los editores comienzan a decir que lo que más interesa es la novela, pues porque es lo más comercial, es lo que más se vende. Pero yo creo que hay varias cosas al respecto. Cuando me llega el premio, yo creo que yo ya tengo, no una obra acabada por supuesto, pero sí una obra en construcción y al menos esa obra tiene unos pilares más o menos establecidos y uno de esos pilares es la escritura que yo llamo “desgenerada” es decir, donde los géneros se difuminan, se ponen a dialogar entre ellos y creo que yo debo seguir en esa pesquisa y en esa ruta, pero también sé que hay algunos proyectos, porque yo les voy a decir algo, yo tengo ya la lista de los proyectos de los próximos veinte años (risas), imagínense pues la intensidad mía… No, no los últimos veinte, pero sí los próximos… los próximos cinco años más o menos sé que es lo que debo hacer y allí hay unas novelas, un par de novelas, una novela corta y una novela un poco más larga, que tiene que ver con la música y creo que eso lo tenía yo claro antes del premio y yo creo que eso es lo que voy a hacer, Pero… José, el próximo libro que yo voy a publicar es un libro de poemas en prosa”

Luego algunas preguntas más y el cierre de la charla, que nos dejó con ganas no solo de leer “El Tríptico de la Infamia” sino también de seguir toda la obra de este escritor, hasta ahora silencioso trabajador de nuestras letras.







viernes, 4 de septiembre de 2015

OIGA, MIRE, LEA - PARTE 2

Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea

3 de septiembre de 2015

Héctor Abad Faciolince habla sobre La Oculta, su última novela, con Santiago Gamboa.

6:20 pm, Plazoleta de la Biblioteca Departamental del Valle, lleno total. Afuera muy difícil el parqueo porque ya el sótano estaba lleno, se habilitaron los lotes traseros de la Biblioteca.


La suerte hizo que acabando de llegar me pudiera ubicar cerca a la tarima y para más fortuna, sentada.
Muchas personas optaron por sentarse en las escaleras o en el piso.

Héctor Abad Faciolince mueve público, quedó demostrado no solo con la asistencia sino también con el  gran aplauso de bienvenida que recibió. 
Santiago Gamboa, muy querido por los caleños, nos correspondió cuando dijo que se quedó en Cali porque  “es un buen vividero”.

José Zuleta abrió la charla dándole la bienvenida a los dos panelistas, muy emocionado presentando a sus amigos y recordando que su padre, el profesor y filósofo Estanislao Zuleta,  fue amigo de Héctor Abad Gómez, padre de Héctor Abad Faciolince.


Posteriormente Santiago Gamboa inició la charla que se centró en La Oculta y en temas sobre el oficio del escritor y matizada también con algunas anécdotas de los dos escritores. 
Una charla de aproximadamente hora y media, muy interesante y amena.

Algunos apartes:

Pregunta Santiago Gamboa sobre La Oculta: “¿es una novela o es una crónica familiar?”

Responde Héctor Abad Faciolince: “Bueno, yo me quedé pensando en la respuesta de Juan Marsé de que es un buen escritor, yo lo que pienso de eso es que un buen escritor, sobre todo un buen poeta, pero un buen escritor en general, es el que logra combatir al mal escritor que lleva dentro, yo creo que todo el mundo lleva dentro un escritor muy malo y a uno se le salen cosas muy malas al escribir, tú no puedes escribir muy mal, yo sé que soy capaz de escribir muy mal y por eso he botado tantos libros y por eso escribí un libro que se llama Basura, que está hecho a punta de puros fracasos de un escritor que siente que escribe muy mal. Entonces yo libro así una lucha contra lo que a mí no me gusta, o contra lo que a mí, comparado con lo de los escritores que de verdad me gustan, me parece absolutamente miserable, me sigue pareciendo así, me sigue pareciendo muy malo, pero por lo menos ya no me da tanta pena, ya no me da tanta vergüenza.
La Oculta es… La Oculta es lo que me salió en ese momento, es lo que me salió en estos años, es un libro hijo de una obsesión que tenemos mucho los antioqueños y que yo creo que en parte en el Valle también tienen, que es la obsesión por tener un pedazo de tierra. La obsesión por el apego a un paisaje y a un sitio que uno quiere mucho. Bueno, la gran novela colombiana  del siglo XIX es María, y María también gira, pues alrededor de una muchacha, de un amor, pero también de una finca…”
“…de alguna manera a mí me interesaba rastrear la historia del pueblo a donde habían llegado los antepasados de mi papá que se llama Jericó y que fue fundado en 1861, y que, bueno y que tiene que mucho que ver con también los pueblos de acá. Mi papá… mi abuelo, salió de Jericó en 1930, en la crisis de los 30 o 31 y se fueron a vivir a Sevilla, pues en realidad, mi papá y mi abuelo y mi bisabuelo fueron pueblerinos, eran campesinos y tenían fincas y ser campesino y tener finca para nosotros es muy importante pero cuando es realmente alguien que trabaja la finca, como era el caso de mi abuelo y de mi bisabuelo, que trabajan con peones, pero que trabajan en la finca y que pasan buena parte de la semana en la finca, pues a mí eso me pesaba, saber como la generación de mi papá había podido por primera vez ir a la universidad, ya mi abuelo había podido ir a la universidad, pero en el primer año de medicina se tuvo que salir porque el papá de él se murió de tifo en la finca, en Jericó, entonces el tuvo que ir a encargarse de la finca y no estudió nada y cuando mi papá que era el hijo mayor de él fue a ir a la universidad pues estudió medicina como el papá, para realizar el sueño de su padre. Luego nosotros, bueno ese abuelo tuvo ocho hijos, esa finca la partieron, ya no queda casi nada, pero nosotros vivimos muy apegados a esa finca que nos dejó mi abuelo, que no se llama La Oculta, sino que se llama La Inés. La Inés es un nombre vulgar, feíto, si hay muchas Inés aquí me perdonan, pues el nombre de mujer es bonito pero para finca no es tan bonito. La Oculta por lo menos era más bonito, le puse La Oculta que era el nombre de la finca de unos primos míos…”



Al final Héctor Abad leyó un fragmento de La Oculta, del que solo pude captar:


 “…Todo el mundo me dice que yo vivo en Nueva York y que más podría querer uno sino vivir en Nueva York y sin embargo yo sueño con La Oculta todas las semanas, una o dos veces al mes por lo menos, pues la llevo por dentro aunque no viva allá. Sueño que nado en el lago o en el río contra la corriente. Sueño que monto a caballo sin camisa, que me subo a los árboles de mango y  como mango sin descanso, que es como morder el corazón amarillo y la sangre amarilla y dulce chorrea por el mentón, por la garganta, por el pecho. Sueño que ordeño las vacas, que trepo por las peñas rápido casi ingrávido, sueño incluso que vuelo por el aire y veo La Oculta desde los ojos de un gavilán. Mis hermanas me dicen que ellas sueñan también cosas muy parecidas. La Oculta es soñada, La Oculta es como un sueño que se vive y también, si tengo fantasías de cómo será mi vida en el futuro, me veo siempre caminando o montando a caballo alrededor de la finca, allá lejos del mundo, en la zona cafetera, como si no me quedara más remedio que regresar a morirme allí entre las piedras, donde están enterrados mis progenitores, seguro yo voy a ser el último de los Ángel, al menos por esta rama de la familia. Y el último de los Ángel tiene que tener su tumba allá, en La Oculta, la tierra que a todos nos dolió, la que permitió que mi padre fuera médico y mis tíos ingenieros o abogados, a la que le debo incluso la posibilidad de haber tenido un violín desde niño y más tarde de haber venido a vivir aquí, en Nueva York, donde a ratos me pudro de frío y de nostalgia por no estar allá en La Oculta… así como mialgia es dolor de los músculos, así mismo nostalgia es el dolor del regreso. Todos los viajes, todos mis viajes, son viajes de regreso, así dijo un profeta de mi tierra”

jueves, 3 de septiembre de 2015

FESTIVAL INTERNACIONAL DE LITERATURA OIGA, MIRE, LEA - CALI 2015


Le hacía falta un espacio como este a Cali, porque la cultura en nuestra ciudad no es solo música y baile, también es  literatura…
Del 2 al 16 de septiembre de 2015.
El programa y toda la información sobre el festival se puede ver en www.oigamirelea.com
Compartiré aquí algunos apartes de los eventos a los que podré asistir.

Septiembre 2 de 2015
Apertura del Festival y de la muestra bibliográfica del Fondo de Cultura Económico


6:00 pm, el Salón Rojo de la Biblioteca Departamental estaba repleto, habían personas sentadas en las escaleras y en el piso, muchas no alcanzaron a entrar.

Piedad Bonnett, poeta, novelista, dramaturga y crítica literaria. Licenciada en filosofía y letras de la Universidad de los Andes. Ganadora de varios premios como el Premio Nacional de Poesía del Instituto Colombiano de Cultura y el XI Premio Casa de las Américas de Poesía Americana. Ha publicado libros de poesía entre los cuales están: “Nadie en casa”, “Las Herencias” y “Explicaciones no pedidas”, y varias novelas, la última de ellas, como dijo José Zuleta, una de las más valientes: “Lo que no tiene nombre”, sobre la muerte de su hijo.

Luego de la presentación realizada por José Zuleta Ortiz, Piedad Bonnett inició su intervención sobre poesía colombiana contemporánea, partiendo de la figura del poeta del Siglo XIX José Asunción Silva, recorriendo brevemente diferentes tópicos de la poesía en Colombia y terminando con un breve análisis de la poesía actual en Colombia.

Aquí un aparte:
“…¿Quién avala los poetas vivos? ¿Quién los consagra? Son preguntas que lanzo al aire y que desafortunadamente hoy no alcanzo a contestar. Me referiré solamente, ya casi para terminar, a los canales que hoy permiten que la poesía circule.
Veo que mientras la novela, que es publicada en general por los grandes sellos editoriales o últimamente por interesantes editoriales independientes permanece, con excepciones notables para los autores francamente populares, condenada a los países de esos autores. En cambio la poesía, como la propaganda clandestina, tiene el don de circular por canales secretos, de mano en mano, vienen encuentros de poesía, tiende piel a piel en un acto de hermandad, es así como nos conocemos, como hacemos nuestros descubrimientos, como a veces damos a conocer a un poeta a punta de fotocopias o usando la red.
También están las antologías que a pesar de ser a veces polémicas, son un magnífico instrumento de divulgación y no hay que desdeñar un factor definitivo en el descubrimiento de nuevas voces o en la consagración de otras más conocidas: los premios. Estos, por arbitrarios que a veces sean, nos permiten hacer cada tanto valiosos descubrimientos. Nombres de la poesía actual en Colombia han ampliado el número de sus lectores gracias a un premio…”
“…No quisiera caer en inventarios, solo decirles que cada lector tiene por delante un horizonte que encierra muchas, muchas promesas y que saltando de obra en obra como sobre magníficas piedras, podemos, si tenemos curiosidad y nos apartamos del canon, llegar lejos, muy lejos”

Luego Piedad realizó un recital que comprendió varios poemas, como ella misma dijo, escogidos al azar. Entre los que incluyó algunos poemas inéditos y otros de sus ya publicados como:

ENCUENTRO FORTUITO
Una vez fuiste un ángel,
mi más bello demonio.
Horas hubo en que ardía en tu luz
y horas en que fui por tus llamas arrasada.
Después fue la memoria.
Por ella fui y volví como un buscador de oro
que se atreve a dar tregua por terrenos minados.
El tiempo y yo limamos tus aristas.
Te hicimos un altar, te consagramos.
Pero la vida quiso que volvieras,
en pleno medio día la calle te hizo humano,
sin alas y sin cuernos,
y tristemente helado.

Al final una sección de preguntas a la invitada.




martes, 25 de agosto de 2015

Lugares: Bogotá, Colombia

Barrio La Candelaria - Bogotá


Al salir por la puerta del avión lo primero que sentís es un viento frío que te atrapa; para algunos molesto, se colocan sacos, bufandas y hasta gorros (los he visto, aunque la temperatura promedio sea de 14ºC), para otros como yo, muy agradable, aunque soy de tierra caliente (calentana dicen los bogotanos).

Bogotá, es una ciudad llena de matices, tal vez, creo yo, porque gran parte de sus habitantes no son bogotanos. En todo lugar encuentras personas de los más apartados rincones de Colombia y hasta del exterior, creería yo que es la única ciudad del país que puede llegar a llamarse metrópoli.

Visitar Bogotá es un plan muy agradable para quienes gustamos de eventos culturales, museos, teatros, exposiciones… también de la arquitectura, la historia, la gastronomía y otro sin número de actividades que se pueden realizar en la capital del país.

Dicen que su gente es fría como el clima y siendo sinceros, tiene algo de verdad, el ambiente de Bogotá se respira como fuera del trópico, por su clima, sus 2.600msnm, su tamaño, los problemas de movilidad, porque se vive con rapidez, todo el mundo anda en sus cosas, las distancias son grandes, en fin, por tantas cosas que finalmente aquejan a las ciudades muy grandes (Bogotá tiene más de 8millones de habitantes), pero cuando las personas entran en confianza, son amables y colaboradoras como las del resto del país.

Algunos sitios para visitar en Bogotá: Museo Nacional de Colombia, Museo del Oro del Banco de la República, Museo Claustro de San Agustín, Museo Casa de la Moneda, Museo Botero, Museo Quinta de Bolívar, Planetario Distrital, Cerro de Monserrate, Plaza de Bolívar, Barrio La Candelaria, Maloka, Biblioteca Nacional, Biblioteca Luis Ángel Arango, Teatro Colón, Parque de la 93 (zona gastronómica).

El centro de eventos Corferias tiene un amplio programa de actividades durante todo el año, allí entre otros se realiza la FILBO (Feria Internacional del Libro de Bogotá) y el ArtBo (Feria de Arte). La ciudad también cuenta con otros grandes eventos como el Festival Iberoamericano de Teatro, Rock al Parque y en los últimos años también el Salsa al Parque, entre otros.

La movilidad en la ciudad es un poco complicada, transportarse en taxi sería lo ideal cuando no se conoce muy bien, pero las distancias lo hacen costoso, además los trancones generan pérdida de tiempo. La mejor opción, mapa en mano, es el Transmilenio, en horas no pico obviamente (en horas pico no cabe una persona en él), las estaciones tienen mapas de ruta muy claros y completos para saber en cual ruta desplazarse de un sitio a otro y los carriles exclusivos de este sistema masivo ayudan a contrarrestar el alto tráfico vehicular de la ciudad. Importante: si uno llega a la ciudad en su vehículo, debe informarse sobre los días y horarios de pico y placa, para no ser objeto de una multa de tránsito. (la medida contempla que cada día de la semana determinadas placas de vehículos no pueden transitar en ciertos horarios).


Llenándose de paciencia y armándose de saco y sombrilla, se puede disfrutar de toda la oferta cultural, gastronómica, arquitectónica y recreativa que ofrece Bogotá, vale la pena visitarla.


El Museo Nacional de Colombia, que este año 2015 está celebrando sus 192 años:







En el Museo del Oro del Banco de la República se pueden apreciar hermosas piezas precolombinas:




El Museo Claustro de San Agustín, perteneciente a la Universidad Nacional de Colombia:


Museo Quinta de Bolívar:



El Santuario de Monserrate ubicado en uno de los cerros tutelares de la ciudad donde se accede por teleférico, funicular o caminando:



Flora en el Cerro de Monserrate:


Vista desde el teleférico:
Vistas desde el Cerro de Monserrate:



Biblioteca Luis Ángel Arango:





En el Barrio La Candelaria encontramos un restaurante de comida mexicana muy bueno: Enchiladas



Teatro Colón:


Arquitectura del centro histórico: